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conociendo a nuestro usuario davidperezf

Qué vamos a decir de davidperezf, uno de nuestros veteranos más queridos y leídos… ¡Pues mucho y bueno! Sin pelos en la lengua, divertido, siempre ácido, queríamos conocer un poco más de la persona que maneja los hilos de este habitante que lleva tanto tiempo con nosotros (desde 2008, ahí es nada). No perdeos esta entrevista si queréis comer bien fuera y dentro de casa, pillar ideas estupendas para las vacaciones sin necesidad de tener una tarjeta black o descubrir lecturas que os introducirán en la nutrición sin tonterías. Y evidentemente, para conocer a este chaval tan majo, que se define a sí mismo como un pan artesano: ¡duro por fuera, blandito y sabroso por dentro!

¿Quién hay detrás de davidperezf?
Tengo 33 años, soy del madrileño barrio de Moratalaz, y trabajo en una oficina para poder disfrutar de lo que me gusta hacer en mi tiempo libre. En realidad soy un tipo bastante convencional: me apasiona el cine, el arte, charlar, pasear, montar en bici, compartir el tiempo con mi novia, etc. Pero más que nada en el mundo, lo que me hace sentir realmente vivo son tres cosas: fotografiar, comer y viajar.

Eres uno de nuestros usuarios más veteranos. Echemos la vista atrás… ¿Cómo llegaste a esta, tu página amiga?
Conocí 11870 a través de una amiga de una amiga que trabajó en el arranque de la página hace ya unos años. Me registré por curiosidad y me quedé porque gracias a 11870 descubrí mogollón de sitios molones, ¡no solo de papeo! Porque ahora la mayoría de los sitios que nos guardamos son bares o restaurantes, pero en un principio aquí había de todo, incluso recuerdo que alguna vez llegué a usar el servicio de presupuestos.

¿Para qué nos utilizas habitualmente?
Como te decía, os he usado para todo (bueno, todo todo… no, jeje). Últimamente, por moda o tendencia global, los usuarios hemos venido centrándonos en la gastronomía, y supongo que la web se ha ido adaptando a ese rumbo, sobre todo cuando comenzó con el servicio de reservas y ofertas; pero además de eso, lo que más me ha interesado siempre de 11870 han sido dos cosas: por un lado usarlo como agenda personal de sitios que he visitado o quiero visitar, porque tengo malísima memoria, y aunque mi perfil en 11870 es un poco caótico, necesitaba un lugar donde tener a mano esa información, y recordar qué comí o qué compré en tal o cual sitio. Y por otro lado, la parte más social, donde se ha generado una comunidad de usuarios que compartimos no solo opiniones de lugares y de lo humano y lo divino, sino también cañas, piscos, e incluso excursiones por la muralla china (true story).

¿Qué importancia das a las opiniones de los usuarios a la hora de ir a un sitio?
Muchísima, siempre y cuando esas opiniones vengan avaladas. Una vez que se crea comunidad, es muy fácil distinguir al troll o al cuñado del dueño del usuario real que ha ido a un sitio, ha pagado, y se ha formado una opinión y se ha tomado el tiempo y la molestia de compartirla. También todas las opiniones tienen un contexto, y como poco a poco los usuarios nos vamos conociendo mejor (¿nos hacemos unas desvirtualizaciones?), vas aprendiendo los gustos o los conocimientos gastronómicos de los demás usuarios. Si busco un restaurante clásico con el que impresionar a mis padres por ejemplo, sé a qué usuario tendría que acudir; lo mismo si busco un bar de copas underground, o una marisquería gallega BBB.

¿Cuáles son tus usuarios más favoritos del mundo mundial?
Aunque hay muchos usuarios a los que ya considero amigos en la vida real, supongo que por afinidad gastronómica y personal me fío al cien por cien de todo lo que escriben acme y juanma&carol. También disfruto mucho leyendo a Beta, y con la ágil prosa de Funcionario Fernández, ambos unos “clásicos” de esta web. Y, polémicas aparte, echo mucho de menos el estilo incisivo, sarcástico y directo de DexterMorgan&OliviaDunhamm que abandonaron la web y que, para mí, eran uno de los usuarios más divertidos y con mayor cultura y bagaje culinario de 11870.

¿Cómo te defines como usuario?
Soy directo, transparente y me gusta escribir con la misma pasión y la misma acidez con la que disfruto de la vida. ¡Yo he venido aquí a divertirme! Y a llamar las cosas por su nombre. Si en un sitio me timan, lo digo. Si en un sitio se come de la leche, pues también. Y en los debates que se generan en los miles y miles de comentarios de las opiniones (muchos sobre cosas que no tienen nada que ver con el sitio o la opinión en sí) me gusta ser exagerado, creo que las posturas exageradas ayudan a sacar lo mejor y lo peor de tu interlocutor, y, una vez activado ese resorte inicial, a generar debates interesantes y jugosos. Y aunque también me he metido en mil y un fregados y me han llamado de todo (la que más me gusta de todas es aquella de “gilipollas peligroso online”) tras esa fachada deslenguada de tocapelotas, en el fondo soy un cacho de pan.

“Crust is hard, get over it”. O lo que es lo mismo: la corteza es dura, ¡supéralo!. Esta es tu descripción de perfil en 11870… Y es que eres bastante “panarra” y además te gusta cocinar, verdad?
Jajaja, ¡Sí! Ese lema en realidad no es mío, sino de Victor Roces (aka victor-san), y me gustó tanto que me lo apropié. Fue a raíz de una conversación sobre el pan de Panic, que ha generado hordas y hordas de opiniones a favor y en contra, no sólo del pan en sí (la acidez de la miga, o la dureza de la corteza), sino de la forma de venderlo y sobre todo la forma tan personal y directa que tienen de atender. Volviendo a lo de antes, en el fondo yo soy un pan de Panic: debajo de una corteza dura, “molesta” y difícil de hincar el diente, hay una miga esponjosa, fresca y pelín ácida. Además creo que el pan ejemplifica muy bien la tontería generalizada que hay alrededor del mundillo gastronómico. Al final lo importante en un plato es que la materia prima sea buena, tratarla bien, y venderlo con mimo, cariño, transparencia, y a un precio justo. Y que se puede ser revolucionario simplemente haciendo las cosas bien y volviendo a los orígenes, sin florituras, envoltorios bonitos o palabrería vacía. Y respondiendo a tu pregunta, sí, ¡me encanta cocinar! Supongo que de forma natural si tienes un verdadero interés por lo que comes, no solo te preocupa lo que te sirven en un restaurante, sino también lo que comes en casa. Y como soy un tipo curioso, siempre tengo ganas de investigar dónde comprar ese ingrediente raro que me sirvieron en tal restaurante, o probar tal o cual receta, o hacer algo rico y molón con la leche cruda o los maravillosos grelos que me traen mis tíos del pueblo.

Entre tus muchas y confesables aficiones está la de viajar: danos envidia con tus últimas visitas.
Me considero superafortunado por poder viajar. Creo que unas de las cosas más bonitas del mundo y que todo el mundo debería hacer es viajar: conocer culturas, lugares, paisajes, empaparse de la historia, de los pueblos, conocer gente, perderse en un lugar donde no hablan tu lengua, y abrir tu mente y superar y disfrutar los retos que te vas encontrando por el camino. Y también desmitificar esa idea caduca de que viajar es caro, hay mil formas de viajar y sobre todo de planificar un viaje y, por consiguiente, de ahorrarse un pastón. Aún así, cada viaje es una experiencia vital impagable. En el último año mi novia y yo hemos tenido la inmensa suerte de darnos un baño de vapor en Estambul, ir a la ópera de Viena en zapatillas de deporte, recorrer China durmiendo en vagones litera atestados de chinos sorbiendo fideos o cortándose las uñas (entre las cosas más finas que hacían), comer en el último estrella Michelin de Londres, llorar de emoción mientras sobrevolábamos el Cañón del Colorado, y beber pintas de cerveza como si no hubiera mañana en Irlanda. Antes de que acabe el año, espero tener la suerte de dormir con vistas al Partenón (así que si hay alguien por ahí que no haya actualizado sus sitios de Atenas, ¡que vaya empezando que me corre prisa!).

¿A qué país estás deseando volver?
Japón, sin ninguna duda.

Vamos a ponerte en un compromiso entre dos cosas de las que eres muy fan. ¿Cocina japonesa o cocina peruana? ¡Elige!
¡Cocina nikkei! ¡Jaja! No, en serio, me pones en un compromiso…  Cada una de esas gastronomías, más allá de lo propiamente “papeístico” (que me chiflan), representa valores muy diferentes, pero que admiro profundamente. La peruana representa el valor de lo ordinario, la exaltación de la sabiduría popular como motor social. Perú es un país en el que los niños no quieren ser futbolistas sino cocineros, ese es el verdadero poder de la gastronomía peruana, la capacidad de generar ilusión y progreso. La cocina japonesa representa para mí valores muy ligados a su cultura como son la técnica, el respeto, la armonía, la dedicación y la búsqueda espiritual de la perfección. Y a la vez, la imperfección intrínseca a todo ello (el “wabi sabi”). Y como yo he venido aquí a a hablar de mi onceocho, os recomiendo dos documentales que todo el mundo tiene que ver sí o sí: Perú sabe y Jiro dreams of sushi.

Te gusta no solo comer fuera, sino que lo artesano y la calidad definan lo que comes. ¿Siempre ha sido así?
Uf, no siempre. Todos tenemos un pasado oscuro. Cuando empecé a viajar, supongo que empecé a generar un interés por la gastronomía, y descubrí que aquello de que “como en España no se come en ningún sitio” era una bobería digna de la incultura de quien no se ha molestado mínimamente en disfrutar de todo lo que un país te puede ofrecer (suele coincidir con el tipo de gente que se va de viaje y está deseando volver a casa, a su zona de confort). Cierto que tenemos una variedad de climas muy favorable y una inmensa cultura gastronómica, pero de ahí a generalizaciones tan patrióticas, como que no.

Confiesa: eres fan de Pollan y sus libros.
Efectivamente. Al hilo de empezar a tener una inquietud por la comida comencé a interesarme por lo que comía diariamente, cosas tan sencillas como leer etiquetas de los productos de un supermercado, preguntarme por qué un yogur lleva más cosas aparte de leche y cuajo, por qué los tomates ya no saben a tomate, o por qué algunos filetes en la sartén menguan a la mitad del tamaño que tenían en la bandeja. Y encontré muchísimos estímulos y respuestas (a muchas preguntas que jamás me había planteado) en los libros de Pollan. Sus libros son directos, concisos, muy prácticos y fáciles de leer. También soy fan del blog Gominolas de Petróleo, aunque sus artículos son mucho más ambiciosos que los libros de Pollan (vamos, que algunos son un tochaco que manejan bastantes conceptos científicos).

¡Minicuestionario exprés!

Algún sitio que no esté en tu agenda de 11870.com y sea supersecreto y no quieras compartirlo con nadie: No es un sitio en sí, y aunque no está en 11870, nunca lo he ocultado. Siempre he tenido muchas ganas de ir a una de las cenas clandestinas de Umami-Madrid.

Un lugar para encontrarte: frecuento bastante el triángulo Conde Duque – Mostenses – Leganitos, así que supongo que ese sería buen lugar para encontrarme.

Un lugar para perderte: cualquier rincón del mundo desconocido para mí.

Un chef al que admires: Dabiz Muñoz.

Tres restaurantes que te hayan sorprendido gratamente: DiverXo, Montia y Nakeima.

Tres restaurantes a los que quieras volver: Abastos 2.0, Dos Palillos y Don Fernando.

Alguna de tus tiendas para degustar esos ricos manjares que comes: Panic, Quesería Conde Duque, la Oleoteca La Chinata de Retiro, Juncal AlimentaciónLa Buena Pinta, el Horno Castellano, Pomme Sucre, el Supermercado Asiático de Leganitos, Cosmo Cash & Carry, etc…

¡Gracias David, te queremos muy mucho!

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