habitantes de 11870

Conociendo a nuestro usuario Víctor Roces

Todos los meses intentamos acercarnos un poco más a los usuarios, la columna vertebral de 11870.com, para conoceros un poco mejor y saber qué corazoncillo late detrás de un nick. En esta ocasión hemos charlado con el “majérrimo” Víctor Roces (volgathebest), un usuario del que aprendemos (entre otras muchas cosas) un montón sobre gastronomía japonesa y que además interactúa un montón. Hoy nos cuenta de dónde le viene su fiebre nipona, el origen de su cognomen Volga y otros enigmas insondables. ¡Gracias por el huequito, Víctor!

¿Quién hay detrás de Víctor Roces en 11870.com? Y ya de paso, satisface nuestra curiosidad: por qué Volgathebest? ¿Algún tipo de declaración de amor encubierta por el río de Rusia?
Bueno, no es que esté muy detrás… Efectivamente Víctor Roces es mi nombre real, y la foto de perfil es la mía. Así de simplón soy. ¡Voy de cara! (hasta que me la parta algún dueño de restaurante airado, como ya  me han dicho alguna vez). Por aportar otros datos superinteresantes, tengo 33 años, soy madrileño de familia asturiana, trabajo como desarrollador web y mis aficiones eran viajar por el mundo y hacer fotos de conciertos. Y digo ‘eran’ porque hace un añito que he sido padre por primera vez, y eso ha trastocado bastante mi rutina de vida y ha limitado mi capacidad de movimiento y de hacer planes locos. Ahora intento al menos seguir compatibilizando mi afición por ir de vez en cuando a comer a sitios buenos en compañía de mi mujer con lo de ir a todas partes con un bebé, algo que no siempre es fácil y en ocasiones me hace sentir un pionero o  un bicho raro.

Por cierto: Lo de Volga no tiene nada que ver con el río, ni soy ruso ni nada de eso. Es un pseudónimo que me inventé con 15 años, cuando buscaba cómo firmar mis dibujos (por entonces dibujaba cómics). Buscando combinaciones de letras que sonaran bien, encontré que cogiendo la primera letra de mi nombre, la segunda de mi primer apellido, la tercera de mi segundo apellido, etc., es decir, cogiendo las letras en diagonal, salía la palabra ‘Volga’, y me gustó. Luego cuando llegó Internet adopté ese nombre como nick en algunas redes sociales, pero al ir a registrarlo en alguna ya estaba cogido, así que dije “pues de todos los volgas que haya yo soy “the best”. Y se quedó lo de volgathebest. Ahora uso ese nick en casi todas las redes sociales.

Esta es tu frase de perfil: “Como nunca sé si descubriré una joya escondida, no suelo decir que no a ningún plan ni a probar todo tipo de restaurantes y platos”. Es toda una declaración de intenciones…
Es lo que he aprendido con la experiencia. Planes que de primeras no suenan bien,  resultan luego divertidos y te descubren lugares que no hubieras encontrado por ti mismo. E incluso de planes malos, algo se puede sacar. Por eso, si voy con un grupo de gourmets prefiero dejarme llevar que ser yo el que guíe o proponga, porque si me llevan descubriré algo seguramente mejor de lo que yo conozca, mientras que si propongo yo, tiraré de algo que me gusta, sí, pero no será algo de lo que aprenda. Lo mismo pasa con los platos. Te ofrecen una comida y de primeras crees que no te gusta, pero si estás en un restaurante que dicen prepararlo bien, es el momento de probarlo, y así dejar tu criterio sobre ese plato bien formado, y poco a poco ir educando el paladar para que te guste todo… lo bueno.

Pese a todo, alguna cosa/tipo de restaurante habrá que te haga decir “Noooooo” de forma rotunda.
Yo vivo y trabajo en el centro de Madrid y me muevo caminando, y siempre digo de broma que intento cruzar lo menos posible al otro lado de la Castellana. Es decir, tengo un prejuicio negativo con todo lo que esté en el barrio de Salamanca, porque los locales allí suelen seleccionar descaradamente a la clientela por el criterio del poder adquisitivo: ponen precios altos, inflados normalmente, solo para atraer a los que no les preocupa demasiado gastar más de lo justo. Y eso implica muchas veces también un determinado tipo de ambiente, lo que se llama de “ver y dejarse ver”, en el que no suelo estar cómodo. Así que como ni yo estoy a gusto ni soy el público que quieren, pues todos contentos si no voy. Eso sí, si tengo amigos o conocidos que van y me toca apuntarme, voy, porque si te llevas tu propio plan te da un poco igual lo que haya alrededor.

Eres uno de los usuarios más entusiastas de la cocina nipona… ¿De dónde viene esa pericia?
Mis padres tenían una amiga japonesa con la que se carteaban desde antes de nacer yo. Cuando ya fui mayor, seguí manteniendo el contacto con ella por carta. En una de sus visitas a Madrid, cuando todavía lo japonés no era una moda tan asentada, me llevó a comer a un japonés (Donzoko) y me dijo que le gustaba porque era de los pocos en Madrid que le recordaba a lo que era una casa de comidas normal en Japón. A mí eso me atrajo, el buscar la autenticidad, así que me fui aficionando a la gastronomía japonesa, documentándome para poder diferenciar lo que era realmente comida japonesa y lo que era fusión o falso japonés. A través de la gastronomía fue como entré en la cultura japonesa, y con 20 y pico años (antes de Fukushima) me hice ese viaje a Japón que todo otaku de la cultura japonesa sueña: veintiún días muy centrados en probar y conocer lo más posible de la gastronomía de ese país, desde los puestos callejeros o el sushi del mercado de Tsukiji hasta el refinamiento de la cocina kaiseki o la oportunidad de comer invitado en  una casa japonesa. Aun así, sigo sin tener demasiada idea sobre el tema.

Bueno, que se nos olvida… ¿Cómo conociste 11870.com?
Como muchos usuarios, me parece que primero creí conocerlo, y luego, tiempo después, descubrí su verdadero potencial. Empecé usándolo para encontrar reseñas de restaurantes, para orientarme. Tras leer bastante decidí empezar a aportar yo a la comunidad, así que me dí de alta y empecé a escribir reseñas. Es cierto que iba viendo que muchas reseñas que me interesaban eran de los mismos autores, y le daba a seguir, pero no veía demasiada utilidad en ello. Con el tiempo me aburrí, no me compensaba el esfuerzo de escribir y lo dejé. Pero hace relativamente poco (antes del verano), me dio por logarme otra vez y al caer en la página de inicio, me di cuenta de las verdaderas posibilidades del botón “Seguir”. De repente encontré el potencial de 11870.com como foro y red social, en la que si sigues a la gente correcta, te enteras de lo que se cuece en Madrid, de los restaurantes que valen la pena… Así que me tomé en serio ir poco a poco siguiendo a gente interesante, y ya entré en esa locura de las conversaciones en los hilos de comentarios, las polémicas, las luchas de egos, los piques, los que se lo toman como una competición de a ver quién más, o a ver quién antes… Lo que es la vidilla de 11870 realmente, y que te pierdes si te quedas en leer y escribir reseñas.

¿Para qué usas 11870.com?
Como he dicho más arriba, ahora creo que aprovecho más para leer las opiniones de gente que sigo y que tienen la suerte, el tiempo, la pasta o las ganas de ir a todos los sitios y que comparten sus vivencias, y así saber lo que hay por Madrid. Modestamente intento aportar lo posible pero ni mi tiempo, ni mi dinero ni mis contactos informativos me dan para ganar a ninguno en velocidad descubriendo sitios, ni en cantidad de sitios visitados ni opinados, así que digamos que soy un usuario un poco “parásito”. Lo que sí estoy dejando es un poco la parte de aparentar. He dejado de hacer checkin en la mayoría de sitios, y tampoco escribo sobre todos los sitios a los que voy. Prefiero escribir de los que me apetece o tengo algo que decir en lugar de añadir a mi agenda solo por aumentar la cifra.

¿Cuáles son tus usuarios preferidos?
Hay que reconocer a davidperezf como el clásico, y me gusta de él la vehemencia en su forma de expresarse, y el gusto y preferencia por los lugares baratos, escondidos y los sabores potentes, con lo que coincido. También José Luis Gracia porque es un gourmet clásico pero con una mente muy abierta, casi un profesional del comer bien (que no un crítico) por lo en serio que se lo toma y el tiempo y las ganas que le dedica. También el dúo artístico (porque son unos artistas) Spider72 y Lady Spider76, que tienen la mejor actitud posible ante la vida y la gastronomía: lo prueban todo, se apuntan a cualquier plan, proponen, comparten, se divierten y contagian el buen rollo. Y por último Eandrada, sobre todo porque reseña un perfil de locales distinto, más cercano a mis presupuestos y a mis gustos, más informales, y más baratos.

 ¿Has conocido a usuarios en la vida real? ¿Qué tal la experiencia?
Pues sí, ya a unos cuántos. Una experiencia genial. Encontrarse un grupo heterogéneo (edades, profesiones, gustos) pero unido por el gusto por disfrutar de la gastronomía y la restauración es muy agradable. ¡Lástima que no me han pillado en un buen momento para poder seguirles el ritmo!

Viendo tus listas, te gusta mucho, además, la tarta de queso, las pizzas, las hamburguesas y los restaurantes de siempre. ¿Mezcla curiosa, no?
Pues esa pregunta me hace darme cuenta de que no aprovecho todas las funcionalidades de 11870.com o que no las actualizo ni las tengo en cuenta desde hace tiempo. Las etiquetas las creé al principio en un intento de ordenarme las opiniones, o de facilitar compartir listas con amigos que me preguntaban “¿Dónde ponen hamburguesas buenas?” (en aquellos tiempos donde la hamburguesa perfecta era el santo grial). Últimamente apenas he creado etiquetas nuevas y algunas, como las pizzas, apenas las tengo en cuenta (hace tiempo que no voy a la caza de la pizza perfecta, y de hecho eliminaré esa etiqueta). Eso sí, es cierto que hay platos que intento tener una referencia de los mejores sitios, ya que son productos que puedes encontrar en todas partes y que al tener siempre unos pocos ingredientes fijos, se prestan para comparar entre ellos y establecer un ranking, como puede ser la tortilla de patata o la tarta de queso. Una tortilla como la de La Ardosa (Madrid) o una tarta de queso como la de La Viña (Donosti) valen casi un viaje. Y sí, como decía a mí me gusta comer bien en general (y barato a poder ser), ya sea comida japonesa, comida estadounidense o la mejor comida española tradicional.

– ¿Qué importancia das a las opiniones de la gente en 11870.com a la hora de decantarte por ir a un sitio u otro?
Mucha importancia. Con el tiempo vas sabiendo de qué usuarios fiarte, como interpretar lo que dicen unos y otros… Me ayuda a ahorrarme probar sitios a ciegas, y como últimamente, por el niño, salgo menos fuera a comer, me permite que en las contadas ocasiones que tenemos para salir a comer por ahí, ir casi a tiro hecho a un buen sitio. Si veo un sitio y no hay reseña positiva en 11870, al menos en Madrid, o estoy muy aventurero o ni me molesto en ir.

Confiésalo… un sitio “secreto” que no quieras compartir en 11870.com.
Pues hay mogollón de sitios que me gustan y de los que aún no he escrito, sobre todo de fuera de Madrid, pero más por pereza o porque no se me ha ocurrido que por querer guardármelos. Suelo hablar de los que me gustan y de los que tengo fotos o una visita reciente de la que escribir. Es más, conozco algunos sitios buenos que creo que no tienen el éxito que merecen y me dedico a hablar de ellos todo el rato porque mi miedo es que cierren por falta de éxito.

 ¡Cuestionario exprés!

 Tres restaurantes en Madrid y tres fuera de Madrid que te encanten: En Madrid el restaurante japonés Kimura, la barra de Sala de Despiece y el restaurante Montia (si San Lorenzo del Escorial cuenta como Madrid). Fuera de Madrid, te digo uno español: el A fuego Negro de Donosti, y dos extranjeros: Katz’s Delicatessen y su sándwich de pastrami en New York, y el SushiDai, la mejor barra de sushi en el mercado de Tsukiji de Tokio.

Un sitio para desconectar del mundo.
La aldea asturiana donde pasé los veranos de mi infancia. 20 casas, no hay ni un bar… Ahí desconectas de todo.

¿Próximas “gastrovisitas” a la vista?
Le tengo ganas a Chuka Ramen Bar en cuanto abra, a la barra de StreetXO en su nuevo local de Serrano (a ver si sigue tan bien como en Callao o se vuelve elitista), y en viajes más largos tengo que volver a Donosti, que hace un par de años que no voy, y hacer un buen viaje gastronómico a Barcelona, que en calidad y variedad de restaurantes japoneses le da mil vueltas a Madrid.

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